Ironía filosófica y de otros colores

noviembre 11, 2010

 

Si opina que la foto es malinterpretable tiene esa mente un tanto retorcida necesaria para ser feliz. Pero a mí no me culpe de lo que su mente haga, es una imagen inocente.

Me gustan los profesores que se ríen en clase. Me gustaba aquel profesor que elegía un chiste y lo contaba un par de veces al día durante todo el curso. Me gustó que el otro día el profesor de cello empezara a imitar a Chiquito de la calzada sin que viniera a cuento (sí, admito que también me sorprendió). Me gustó aquella clase en la que la profesora nos contó cómo le dice a su hija: “no no no, caca no”.

Pero no me gustan los profesores que se ríen de los alumnos en clase. Porque es verdad eso de que todos somos iguales (a ojos de dios, Dios o no sé quién pero la cuestión es que yo no lo conozco). Y es que cuando las risas son en sentido contrario sirven para reírse y bajar nota.

Había una vez (esta mañana) una niña (la tienen “delante”) a la que la profesora le mandó leer una de las definiciones que tenían que haber hecho en casa como tarea. La chica ha leído la definición y la profesora ha empezado a reírse sin cortarse un pelo. Entonces ha dicho: “Vale, ¿y ahora para que lo entendamos las personas normales?” No, querida lengua, no se sienta usted ofendida porque alguien no la entienda. Alumnos, no teman el hecho de que deben enseñarles esas personas que tienen un título y no necesariamente ganas de enseñar o suficiente conocimiento.

Recuerdo aquella alumna que trataba a su profesor de usted. Me solía contar que él decía: “Si me tratas de usted te cuelgo el teléfono.” Yo también colgaré el teléfono la próxima vez (perdón, la niña que una vez había).

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6 comentarios to “Ironía filosófica y de otros colores”

  1. Bici Cleta said

    He estado en un concierto estupendísimo, en la Upna, homenaje a Remacha. He podido saludar, después de mucho tiempo sin coincidir con ella, a mi “anciana profesora” (como decía ella) de piano, Aurora Huarte. Siempre recordaré esto: con ella íbamos de cena, hacíamos juerguitas en el aula 11, cantábamos, bailábamos…; había confianza; no obstante, en el momento de tocar, todos los alumnos nos esforzábamos al máximo e intentábamos tocar lo mejor que nos permitían nuestros cuerpos y mentes, porque tenía gran autoridad para nosotros. En los exámenes, siempre con tribunal, se batía como una leona por sus alumnos (por nosotros). Cuando yo he sido profe, ahora, es uno de mis modelos fundamentales: exigencia a los alumnos, tanta como respeto, siempre; y batirse por ellos, por los alumnos, cuando y donde haga falta. Como una leona.

  2. Me parece que, al menos como lo definía Gloria Fuertes, de leona tienes mucho. Yo siempre he tenido un modelo de profesora a seguir. De pequeña quería ser una buena profesora, una de esas a las que los exalumnos saludan a chillos en Pamplona en san fermines, o en conciertos en Olite, o cuando ya son curas. Aunque, aquello de que un montón de chabales borrachos (o medio) chillaran tu nombre me daba un poco de miedo.

    Siempre has sido una gran leona (a no, profesora).

  3. Secreto said

    Aunque me parece que Bici ya ha comentado el asunto con su reconocida autoridad en la materia, me gustaría apuntar un par de formulaciones que suenen a teorema, dada tu afición científica: 1) “La autoridad moral de un profesor es directamente proporcional al respeto que sabe inculcar a sus alumnos, e inversamente proporcional a su autosuficiencia. 2) El trato irrespetuoso o despectivo de un profesor a sus alumnos es directamente proporcional a su inseguridad personal; y esta es inversamente proporcional a su cualificación docente”.
    Bueno, ya sé que son muy obvias y que no doy el pego científico pero los de letras somos así, señora.
    Ah, Leire: no olvides que las aulas son el laboratorio de la vida laboral. Vete vacunando contra la prepotencia….

  4. ¿Entonces autosuficiencia al cuadrado es la suma de la autoridad moral al cuadrado y el respeto que inculca al cuadrado? ¿O cuando la autosuficiencia tiende a infinito es porque el respeto inculcado tiende a cero? Casi que dejamos los teoremas para otros ámbitos, que los profesores son mucho más complejos que los números complejos mismos.

    Tendré en cuenta tus consejos enteoremados. Lo de la vacuna lo veo un poco difícil, pero lo intentaré. Es que la prepotencia me da alergia (más que los ácaros).

    Por cierto, hay en Burlada un puñado de chicas de 16 años a las que tus comentarios vulven locas. Tienen unas ganas terribles de conocer tu identidad. ¡Tiene usted mucho éxito!

    Un beso

  5. Secreto said

    No,al parecer me he explicado mal: la autosuficiencia al cuadrado es la suma de la egolatría al cuadrado más la raíz cuadrada del respeto inculcado, entendiendo este como una magnitud de doble sentido… Y la egolatría es la peor operación, la que nunca debe realizar una persona con espíritu crítico y afán científico ¿Uf, me parece que me he perdido!
    Besos a las dos.

  6. Márgaret said

    ¿Qué pasa boca? Jo tú..qué pareja de zumbis!
    Totalmente de acuerdo en que los profes no deberían reírse de sus alumnos. Si los alumnos no pueden reírse de la profa de lengua cuando escribe “fué” en la pizarra, el de gizarte dice que no sabe nada de economía, el de mates utiliza la calculadora y luego no sabe apagarla… los profes tampoco.
    En lo otro (llámame tonta del c.), pero je me suis perdú…

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